Religiosos orionistas se encuentran a salvo tras el devastador terremoto que afectó a Venezuela
- donorionechile

- hace 2 días
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La Obra Don Orione en Venezuela confirmó, esta mañana, que todos sus religiosos se encuentran a salvo tras los fuertes terremotos que afectaron al país durante las últimas horas, dejando graves daños especialmente en Caracas y en la zona costera del estado La Guaira. Diversos reportes indican que esta región es una de las más afectadas por la emergencia, con numerosos edificios colapsados, interrupción de servicios básicos y comunidades aisladas.
La presencia orionista en Venezuela se desarrolla principalmente en Barquisimeto y Caraballeda, donde la congregación acompaña a personas vulnerables, especialmente a quienes viven con discapacidad, a través de servicios pastorales, educativos y de asistencia social.
El padre Miguel Ángel Bombín, director de la provincia orionista de España y Venezuela, informó que los miembros de la comunidad de Barquisimeto se encuentran en buen estado. Asimismo, señaló que los padres Laudence y Carlos Liscano, pertenecientes a la comunidad de Caraballeda, lograron resguardarse en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria. Sin embargo, persiste la preocupación por los posibles daños estructurales que habría sufrido el edificio donde residían, considerando la magnitud de los derrumbes registrados en el sector.
A la compleja situación se suma un prolongado apagón que ha afectado las comunicaciones y dificultado la evaluación de los daños. Las comunidades continúan parcialmente aisladas mientras avanzan las labores de rescate y las autoridades intentan restablecer los servicios esenciales.
El legado del "Santo de los Terremotos"

Esta sensibilidad tan profunda se la debemos directamente a nuestro fundador, San Luis Orione, a quien la historia eclesiástica bautizó con el entrañable y heroico título del "santo de los terremotos". Lejos de resguardarse en la comodidad de los templos, Don Orione corrió en persona al epicentro de las mayores tragedias de Italia, arriesgando su vida entre las ruinas de Messina en 1908 y de Avezzano en 1915 para rescatar a huérfanos, consolar a los moribundos y organizar los primeros auxilios de emergencia. Su ejemplo nos enseñó que el altar de Dios se traslada a la calle cuando sus hijos sufren.
Hoy, un siglo después y al otro lado del océano, los orionistas venezolanos honran esa sagrada herencia transformando el miedo en acción pastoral y comunitaria. Con las manos puestas en el servicio y los ojos fijos en la Divina Providencia, las sedes locales no solo cuidan con devoción de los casi 100 adultos y niños con discapacidades graves a su cargo, sino que abren sus corazones para ser un refugio de paz espiritual para toda la sociedad venezolana en este proceso de reconstrucción.

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