Monaguillos de Nuestra Señora de Loreto celebraron su investidura y renovación de promesas

La comunidad de la Capilla Nuestra Señora de Loreto vivió una significativa celebración eucarística marcada por el servicio y la vocación de sus monaguillos. Durante la Santa Misa, Ignacia recibió la investidura de su alba, mientras que Héctor y Samuel renovaron sus promesas de servicio al altar, reafirmando su compromiso de acompañar y servir a Jesús presente en la Eucaristía.
La celebración fue también una oportunidad para profundizar en el valor de este servicio dentro de la Iglesia, reconociendo en los monaguillos una vocación que siembra importantes semillas de fe y permite a niños y jóvenes acercarse de manera especial al misterio eucarístico. Asimismo, se recordó el testimonio de San Tarsicio, mártir de la Eucaristía, cuyo amor y entrega a Cristo continúan inspirando a quienes sirven junto al altar.
Durante la homilía también se destacó el papel fundamental de las familias y, especialmente, de las madres, evocando la figura de María en las bodas de Caná, presente antes y después del milagro. Una jornada que reunió a la comunidad en torno a la fe y que renovó el valor del servicio generoso, donde el altar se convierte en un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra.


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