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Hermano Sebastián Vega Selaive fue ordenado diácono en una emotiva celebración en Santiago de Chile

  • Foto del escritor: donorionechile
    donorionechile
  • 10 dic 2025
  • 2 Min. de lectura
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En una jornada llena de fe, alegría y profundo sentido orionista, el lunes 8 de diciembre de 2025, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, fue ordenado diácono el hermano Sebastián Antonio Vega Selaive, religioso de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. La celebración tuvo lugar en la Parroquia San José Benito Cottolengo, en Santiago de Chile, y fue presidida por Monseñor Felipe Bacarreza, obispo de Santa María de Los Ángeles. Desde los primeros momentos de la tarde, la parroquia se llenó de fieles, religiosos, colaboradores, laicos y familiares que llegaron para acompañar a Sebastián en este paso tan significativo para su vida consagrada y para la Delegación de Chile.


La celebración comenzó con una monición de entrada que destacó el profundo sentido mariano de la solemnidad y la alegría de toda la familia orionista por el acontecimiento. Antes de la Eucaristía se realizó una procesión de signos, donde se presentaron elementos que han acompañado el camino vocacional del nuevo diácono: las manos de madera, la Cruz de la Unidad de Schoenstatt, el Evangelio, la Regla de Vida y el pan y vino. Cada signo fue presentado por miembros de la comunidad, mostrando el afecto, el acompañamiento y la riqueza espiritual que han marcado su camino. Uno de los momentos más emotivos fue la participación de la Diablada Divino Maestro de Llay-Llay, que con su danza tradicional honró a la Virgen Inmaculada, aportando un tono festivo, cultural y profundamente latinoamericano a esta celebración.


La liturgia de la Palabra estuvo marcada por textos centrados en la disponibilidad, el sí confiado de María y el llamado al servicio. Durante la homilía, Monseñor Bacarreza recordó que el ministerio diaconal exige un corazón humilde, cercano y totalmente disponible a Dios, destacando que “el diácono es signo del Cristo servidor, llamado a hacerse pequeño para que Cristo crezca en medio del Pueblo de Dios”. Invitó a Sebastián a vivir su misión con fidelidad, sencillez y espíritu orionista, reflejando en cada gesto la caridad que inspira la vida de la congregación fundada por San Luis Orione.


Tras la homilía comenzó el rito de ordenación. Sebastián fue llamado por su nombre y presentado oficialmente ante el obispo, quien aceptó su petición de ser consagrado al servicio de la Iglesia. La asamblea vivió con silencio profundo la imposición de manos y la oración consecratoria, momento central del sacramento. Luego recibió los signos propios del diácono: la estola cruzada, la dalmática y el Libro de los Evangelios, entregado con las palabras rituales que lo envían a anunciar la Palabra y servir con su vida lo que proclama. Un prolongado aplauso coronó el rito, signo del cariño, cercanía y gratitud de toda la comunidad.


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