CottoConversa abordó los desafíos de humanizar el cuidado de personas con discapacidad
- donorionechile

- hace 3 días
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En el Pequeño Cottolengo de Cerrillos se realizó la segunda edición de CottoConversa, instancia de diálogo y reflexión que en esta oportunidad tuvo como eje “Lo humano en el cuidado”, poniendo en el centro la pregunta sobre qué significa realmente humanizar el cuidado de las personas con discapacidad. El encuentro reunió distintas miradas en torno a los beneficios, logros y desafíos de una forma de acompañar que reconoce que detrás de cada necesidad existe una persona, con una historia, preferencias, vínculos y una manera propia de relacionarse con su entorno.
La jornada contó con la participación de representantes del Pequeño Cottolengo, Fundación Coanil y Hospital El Carmen, quienes compartieron experiencias y reflexiones sobre la importancia de escuchar, respetar y reconocer a cada persona, adaptando las formas de cuidado a sus necesidades y decisiones. Desde esta perspectiva, humanizar no significa solamente entregar una atención adecuada, sino también generar vínculos y espacios donde cada persona pueda ser reconocida en su dignidad y singularidad.
Uno de los testimonios destacados fue el del Padre Sebastián Vega Selaive, quien abordó el sentido del servicio desde la experiencia cotidiana del Pequeño Cottolengo y el carisma de San Luis Orione. “Los residentes son nuestros jefes. El Pequeño Cottolengo es una familia que nace del Evangelio, del carisma de Don Orione”, señaló, destacando que quienes viven en la obra son el centro de la misión: “Ellos son los jefes, sin ellos no tendríamos nada que hacer. Esta es su casa, ellos viven aquí, y nosotros tenemos que entregarles un hogar, una familia. Ahí, en ese rostro, está Dios”.
En su intervención, el Padre Sebastián también destacó que el cuidado requiere unir acción y amor, poniendo en el centro la dignidad de cada persona. En esa línea, cuestionó una sociedad que muchas veces mide el valor de las personas desde criterios económicos: “Ellos no aportan al PIB, pero sí a la humanización”. Una mirada que conecta directamente con la misión de la Iglesia y con el carisma orionista, que reconoce en cada persona un rostro concreto al que acompañar y servir.
La segunda edición de CottoConversa permitió así compartir experiencias y abrir una conversación necesaria sobre los desafíos que implica avanzar hacia modelos de cuidado cada vez más humanos, donde las personas no sean reducidas a sus necesidades de apoyo, sino reconocidas desde sus historias, capacidades, vínculos y decisiones. En palabras del Padre Sebastián, “el corazón está en movimiento y tiene rostros y nombres”, una expresión que resume el sentido de una labor que pone a la persona y su dignidad en el centro.
El encuentro concluyó reafirmando que cuidar es una tarea que involucra a todos y que humanizar el cuidado requiere compromiso, escucha y una disposición permanente a mirar al otro desde su dignidad. Desde el Pequeño Cottolengo, CottoConversa se consolida como un espacio para compartir experiencias, generar diálogo y seguir construyendo una cultura del cuidado que ponga siempre a la persona en el centro.

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