Nuestro querido p. Antonio ha partido a la casa del Padre

21/04/2020


Llevaba un par de semanas preocupado de que quedara instalada una señal conmemorativa por los 50 años de fundación del Pequeño Cottolengo de Cerrillos. Aún convaleciente, seguía enfocado en su tarea, como siempre, pensando en dejar un legado, en algo que marcase para bien la vida de las personas. Así, el pasado 18 de abril, donde se celebraron los 50 años del Pequeño Cottolengo de Cerrillos, hogar donde el p. Antonio vivió sus últimos años, su útlima acción pastoral fue la instalación de ese signo.

El lunes 20 de abril, alrededor de las 15:00hrs y producto de un infarto mientras era atendido en la residencia del mismo Pequeño Cottolengo donde sirvió sus últimos años, partió a descansar a la casa del Padre a la edad de 84 años.

Queremos compartir con ustedes de los episodios de su vida como sacerdote que se quedarán para siempre en nuestros corazones y rendirle homenaje a un hombre que por medio del sacerdocio y el servicio hacia los pobres, dio la vida lejos de su tierra natal buscando formas creativas de vivir la caridad.

Padre Antonio Casarín, oriundo de Visnadello en la provincia de Treviso en Italia, nació el 27 de septiembre de 1935.  Hijo de Guerrino empleado en la papelera y de Ángela, dueña de casa. Sexto de 7 hermanos, de los que tres, por la crisis económica del posguerra italiano, tuvieron que emigrar, Carlos a Australia, Asunta a Amabile a Canadá.

 

Para poder cursar los estudios, viajó a Alesandría e ingresó a un Colegio de Don Orione, de enseñanza gratuita. En 1954 ingresó definitivamente en la Congregación de Don Orione, después de un año de noviciado. Terminados los estudios de Filosofía, en 1958 fue enviado a Dicastillo (Navarra-España) para desempeñarse como paradocente en el Seminario con 110 jóvenes estudiantes. De vuelta a Italia reanudó los estudios de Teología y el 14 de marzo de 1964 fue ordenado sacerdote a los 28 años.

 

En 1973 llega a Chile para hacerse cargo del Pequeño Cottolengo de Cerrillos. 
Trabaja arduamente en expansión del Hogar, construyendo dos pabellones para menores y los servicios generales. Al mismo tiempo empieza la construcción de la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, en Villa México. Junto con eso, ayuda a personas con problemas políticos orientándolos al Comité por la paz (Sta. Mónica), y si era el caso, hacia el exilio. Con la camioneta del Cottolengo recorre los huertos de Maipú y las Industrias de Cerrillos para recolectar alimentos y verdura para los Comedores Fraternales de Villa México, Divino Maestro. Frecuenta cursos de expansión de la Universidad de Chile para capacitarse en el mundo de la Discapacidad.

 

En 1979 se trasladará a la comunidad de los Ángeles como Director del Hogar de Ancianos. Preocupado especialmente por atender a los más necesitados, amplió el hogar para albergar a más de 100 adultos mayores.

Inicia la ampliación del Hogar. De 16 ancianos llega a hospedar a 110 ancianos y ancianas creando 5 nuevos pabellones, servicios generales, poli clínico para atención a la comunidad y el comedor para indigentes.

Se desempeña como párroco de Santa María Madre de la Iglesia y vice párroco de la Parroquia del Perpetuo Socorro. Forma parte del Consejo Presbiteral, de la Diócesis Sta. María de Los Ángeles.

Incrementa el Comedor Fraternal de la parroquia hasta 140 niños de poblaciones, integrando a las mamás en la manipulación de los alimentos. Con la ayuda de la Comunidad y de Adveniat alemana, empieza la restauración total de las dependencias parroquiales: comedores, salones, patios y especialmente la Iglesia del perpetuo Socorro, salvándola de la demolición ordenada por la Municipalidad después del terremoto 1961, devolviéndole el edificio a su esplendor colonial primitivo, constituyéndose así en una joya arquitectónica "un verdadero aporte arquitectónico a la ciudad de Los Ángeles" (Alcalde Acuña).

A pedido del Señor Gobernador don Jaime García, abre un espacio en el Hogar para los niños abandonados, creando una sala cuna, de niños en tránsito. Más de 300 niños recibieron cariño, atención y la posibilidad de integrarse a una familia adoptiva. Con motivo del incendio de la Población el tránsito (300 familias) abrió las salas de la parroquia, sacristías etc. para acoger a 60 familias en albergue hasta encontrar ubicación definitiva.

En 1987 asume la Dirección de la recién constituida Fundación Betzaida, Departamento Social de la Obra de Don Orione, orientada principalmente a la capacitación y desarrollo de los campesinos. Apoyado por un valiosos equipo de técnicos sociales, adquiere una parcela para Central de Capacitación campesina "San Antonio", fomentando la creación de huertos familiares orgánicos, sanidad animal, poda y extractores de agua, a fin de mejorar la calidad de vida de los campesinos y evitar que migraran hacia la ciudad.


Visitando personalmente las Instituciones de ayuda internacional: Misereor, Pan para en Mundo, Centralsetlle en Alemania y FAED en Bélgica consigue financiamiento para proyectos de desarrollo: escuela, Taller Mecánico, Imprenta, Desabolladura y Pintura, crea un Hogar Universitario para unos 30 jóvenes de escasos recursos. Adquirió la parcela Betzaida de 40 has. transformando la casona patronal en un centro para cursos de capacitación y retiros, donde se realizaron reuniones de profesores universitarios, de los Obispos del Cono Sur y para el verano, las vacaciones de los ancianos de los clubes.

Con talleres de formación de líderes juveniles preparó jóvenes para organizar y dirigir "Colonias Infantiles" con 150 niños de las poblaciones. En los sectores rurales creó Botiquines Sectoriales, formó cinco cooperativas de "Comprando Juntos", que se configuraron ahora en "Sociedad Gremial de Pequeños Agricultores".

Para los sectores más aislados, procuró Radio Comunicación, siete bases de radio para emergencias y para coordinación de actividades gremiales. Consiguió un tractor y un equipo pastero para los pequeños parceleros. Con la colaboración de las comunidades construyó tres capillas multiuso en los sectores Paraguay, San Gerardo y Pitramaitén. Capacitó a campesinos para asumir responsabilidades cívicas, para dirigir organizaciones sociales, apoyándolos con camiones de la fundación para acudir a las urnas, cuando había buses solamente para los partidarios del régimen.

Recibió en 1986 una condecoración de manos del Sr. Intendente de la VIII región, Teniente Coronel Tillería y en 1990, una medalla de reconocimiento de la ilustre Municipalidad de Los Angeles por el Alcalde Sr. Ricardo Acuña Casas.

 

En 1990 asume como Director del Pequeño Cottolengo de Rancagua, procurando mejorar la infraestructura para una mejor atención de las personas en situación de discapacidad, y transformando las dependencias del exseminario en un hogar para 50 adultos mayores en situación vulnerable.

Inicia un programa de mejoramiento de la infraestrucutra para una mejor atención al menor con discapacidad. Toma contacto con el Embajador de Comunidades Europeas, Sr. Vittorio Allocco, para conseguir fondos a fin de construir once hogares, servicios generales, kinesioterapia y departamento administrativo. Con aportes de la Intendencia y de la Gobernación de Cachapoal completa la Aldea de la Caridad, un verdadero remanso de paz cuyo centro está constituido por la hermosa Capilla de la Resurrección.

Levantó el colegio Especial Fray Avemaría modelo de atención al niño con discapacidad profunda, procurando el perfeccionamiento del profesorado, a través de cursos en Europa, Cuba y Argentina.

Compra la parcela Betania para jornadas, descanso y laborterapia para los niños egresados del Colegio.

Con aportes de Caritas Ambrosiana termina la construcción de la Capilla Santa Julia y de los talleres de peluquería y amasandería, para las dueñas de casa de la población.

Con fondo de la FAED equipa el gabinete kinésico, modelo por su instrumental ultra moderno. Consolida el Grupo Voluntario, elemento de enlace con la comunidad. Apoya a grupo de Laicos que constituyen la Fundación de Ayuda al Pequeño Cottolengo.

Con aporte de la Fundación San José de la Dehesa, transforma el viejo edificio del ex seminario de Rancagua en un Hogar de Ancianos, cálido y hermosos, para 50 ancianos indigentes. Inicia una red de apadrinamiento a distancia entre los menores del Hogar y familias de Visnadello, su pueblo de origen, generando recursos con los que se compraron un camión, una ambulancia y un bus especial, para traslado de discapacitados en silla de ruedas, que permite recorrer la ciudad para buscar a los niños que solamente así pueden acudir al colegio, se crearon vínculos de cariño entre estas familias y los niños, así que se organizaron viajes primeramente de sus hermanos desde Italia, y después un grupo de 20 simpatizantes del hogar y últimamente un sistema de voluntariado internacional desde España e Italia.


Trabaja en el mundo de la discapacidad solidarizando con ellos en la revalorización de la persona y de sus derechos, consiguiendo varios proyectos a través de Fonadis y Fosis. Como Director de la Fundación Betzaida, además de cursos de huertos orgánicos, cultivo de verdura bajo plástico, amasandería y peluquería, se realiza un proyecto en conjunto con SERPLAC de la VI Región para la rehabilitación de jóvenes drogadictos y alcohólicos orientándolos hacia un trabajo remunerado.

La Ilustre Municipalidad de Rancagua le otorga la Condecoración de la "Medalla Santa Cruz de Triana" en 1994 y en Octubre del mismo año, la medalla "Fundación de Rancagua por servicios distinguidos".

Cumple en Octubre de 1998 sus 25 años de trabajo abnegado en Chile al servicio humanitario y cristiano de los marginados, a los que nuestra sociedad no considera. Al celebrarse, en 1999, 25 años de la presencia de la Congregación de Don Orione en Rancagua, concluye la planificación con la inauguración de la Clínica Sta. Angela, para atención de cuidado intensivo de los internos y del Hogar San Joaquín para ancianos indigentes. Ha trabajado coherentemente con el carisma del Fundador que decía: "En el más desvalido de nuestros hermanos, brilla el rostro del señor".

Se le concede por especial gracia la nacionalidad chilena el 19 de enero de 2002.

 

En el año 2001 volverá a la comunidad de Los Ángeles y permanecerá ahí por 12 años.
Luego formará parte de la comunidad de Cerrillos, acompañando en el día a día a los residentes y colaboradores del Pequeño Cottolengo.


Durante marzo y abril del 2020 es hospitalizado en la clínica de la Universidad Católica aquejado de un problema cardiaco, fruto de una operación realizada hace más de 15 años, se encontraba bajo cuidados médicos y bajo la atención de una enfermera, en donde después de la sesión de kinesioterapia y después de almorzar le sobrevino un ataque fulminante.
 

(Texto basado en publicación del p. Gustavo Valencia fdp)

Padre Antonio fue un sacerdote cercano a la gente, de un gran corazón, preocupado siempre por los más humildes y vulnerables. Buscó los medios adecuados para mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que Dios iba colocando en su camino, residentes del Pequeño Cottolengo, ancianos de los hogares, pobladores, fieles de la parroquia, etc. Toda su misión la vivió siguiendo los pasos de Don Orione, buscando hacer el bien a todos, siempre. Como familia orionista nos unimos en oración por el descanso de su alma, agradeciendo a Dios por haber tenido en nuestro país por más de 45 años a un sacerdote que entregó su vida a los demás con tanto amor y compromiso.  

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