Padre Ángel Cantarutti, una vida de entrega en nuestro país

13/03/2017

 

 

De sus 63 años de sacerdocio, 61 los ha pasado en Chile, el padre Ángelo o Ángel como algunos lo llaman es un sacerdote cuya vida está marcada por la caridad.  

 

Nació en Bugnins en la provincia de Udine en Italia el 6 de diciembre de 1928. Hijo de Antonio Cantarutti y Ángela D´ Andreis. A los pocos días de nacer su madre falleció y fue la hermana de ésta, María, quien cuidó de él junto a su padre con todo el amor de una verdadera mamá.

 

Desde pequeño sintió el llamado a consagrarse al Señor. En 1943 entra al noviciado y el 29 de junio de 1954 fue ordenado sacerdote.  Se convierte en profesor en el seminario Marco Soranzo de Campocroce y durante este tiempo se dedicó a buscar vocaciones en su propia región, recorriendo los caminos en moto para visitar las distintas parroquias.

 

En 1955 algunos sacerdotes se preparaban para la misión. A nuestro país debía venir el padre Mattioli junto a otro sacerdote, quien desistió de viajar; en su lugar fue enviado el padre Ángel. A pesar del dolor que significó alejarse de su familia, todos estos años en Chile, las personas que ha conocido y el trabajo que con cariño ha realizado lo han llevado a sentirse agradecido.

 

Sus primeros años en nuestro país los dedicó a la educación como formador en el Seminario, y profesor en la escuela Industrial Don Orione y Escuela básica anexa donde también fue director.

 

Desde 1974 su trabajo pastoral se enfocó en las distintas parroquias de la Congregación. La primera de ellas fue la Parroquia San José Benito Cottolengo en la cual estuvo doce años y una segunda vez durante otros diez. Durante seis años además fue Viceprovincial (1974-1980). El anhelo de llevar a otros a Jesús se vio reflejada en su constante labor pastoral, preocupado por comunicar el Evangelio y formar a la comunidad.

 

El padre Ángel es además un gran conocedor y comunicador de la figura de Don Orione, por varias décadas fue el responsable del boletín “Don Orione”, labor que le permitió descubrir las distintas facetas del Fundador.

 

Actualmente se encuentra en la comunidad de Rancagua continuando con su incesante labor de evangelización. Con más de 60 años de sacerdocio, siguiendo los pasos de Don Orione, lleva una vida que día a día se manifiesta como heroica, construida sobre la caridad y la confianza en Dios, características que un día lo hicieron dejar su tierra para entregarse a los demás al otro lado del mundo.

 

 

 

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