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Voluntariado Juvenil de Invierno reunió a jóvenes orionistas en el Pequeño Cottolengo de Santiago

27 ago
2 min de lectura

Durante los días 30, 31 de julio y 1 de agosto, el Pequeño Cottolengo de Cerrillos fue escenario del Voluntariado Juvenil de Invierno, organizado por el Centro Pastoral Juvenil Vocacional, que reunió a jóvenes de las pastorales de los Colegios Don Orione de Quintero y Santiago. Fueron tres jornadas marcadas por el encuentro, la fraternidad y el servicio, en las que los participantes pudieron compartir de manera cercana con los residentes y conocer más profundamente la realidad de esta obra.


Durante las jornadas, los jóvenes estuvieron presentes en los pabellones San José y San Antonio, participando en distintas actividades junto a los residentes. Sesiones de belleza, películas, acompañamiento y fiestas con baile y cotillón fueron parte de los espacios preparados para compartir, generando momentos de alegría y cercanía entre los voluntarios y quienes viven en el Pequeño Cottolengo. A esto se sumó la colaboración en distintos momentos de la jornada y el acompañamiento a los residentes durante las celebraciones de la comunidad.


El programa también contempló espacios de formación y reflexión vocacional, junto con momentos de oración comunitaria. En este contexto, uno de los hitos de la experiencia fue la primera Misa del Padre Sebastián Vega en el Pequeño Cottolengo, celebración que permitió a los jóvenes acompañar al sacerdote en uno de los primeros momentos de su ministerio y compartir la Eucaristía junto a la comunidad.


La convivencia con los residentes fue el centro de estos tres días. Los jóvenes pudieron conocer de cerca la vida de los distintos pabellones, participar de sus actividades y generar espacios de encuentro que fueron dando forma a una experiencia que combinó el servicio con la vida comunitaria. De esta manera, el voluntariado permitió llevar a la práctica uno de los rasgos fundamentales del carisma orionista: la cercanía y el servicio a las personas que más necesitan acompañamiento.


El sábado 1 de agosto, los participantes cerraron la experiencia con una peregrinación al Santuario de San Alberto Hurtado, donde participaron de la Eucaristía y pusieron en común lo vivido durante las jornadas en el Pequeño Cottolengo. La peregrinación fue el último momento de un voluntariado que comenzó entre residentes y voluntarios y terminó también como una experiencia compartida de fe y comunidad.


Así concluyó una nueva experiencia de voluntariado juvenil que reunió a estudiantes y jóvenes vinculados a las comunidades educativas orionistas de Quintero y Santiago. Tres días en los que el servicio, la convivencia y la participación en la vida del Pequeño Cottolengo permitieron a los participantes acercarse de manera concreta al carisma de San Luis Orione y descubrir, desde la propia experiencia, el valor de dedicar tiempo a los demás.


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