Parroquia San Luis Orione conmemora 75 años de historia y servicio en la comunidad

La Parroquia San Luis Orione conmemoró sus 75 años de historia con una Eucaristía que reunió a la comunidad en una jornada marcada por la lluvia, pero que no impidió la participación de los fieles en esta significativa celebración. La misa tuvo lugar en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una de las grandes fiestas marianas del calendario litúrgico, dando a la celebración un especial sentido de alegría y acción de gracias. La instancia fue presidida por su párroco, Padre Claudio Quintanilla, y contó con la presencia de la comunidad religiosa de Santiago, entre ellos el Padre Teófilo Calvo, superior delegado de la Obra Don Orione en Chile, junto a sacerdotes, agentes pastorales y representantes de la comunidad parroquial, quienes se unieron para agradecer por el camino recorrido.
La historia se remonta al 15 de agosto de 1951, cuando el padre Juan Lucarini, conocido como “el cura constructor”, comenzó sus labores eclesiales y comunitarias en el terreno donde posteriormente se levantaría el templo. Su trabajo fue fundamental para dar impulso a una comunidad que con los años fue consolidándose y que encontró en este espacio un lugar para desarrollar su vida de fe y encuentro.
Otro momento fundamental ocurrió en 1957, cuando el templo fue consagrado por el entonces cardenal José María Caro, tras ser construido gracias a la donación de Ángel Vicuña y Beatriz Rivas. La ceremonia contó además con la presencia de Graciela Letelier y una comitiva presidencial, convirtiéndose en un hito para una comunidad que comenzaba a escribir una historia que continúa hasta nuestros días.
Durante estos 75 años, la parroquia ha acompañado a distintas generaciones, acogiendo celebraciones sacramentales, actividades pastorales y encuentros que han marcado la vida de numerosas familias. Sacerdotes, agentes pastorales, colaboradores y fieles han dado continuidad a una comunidad que ha sabido mantenerse activa y responder a los desafíos de cada época, haciendo de este espacio un lugar de encuentro y celebración de la fe.


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