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El Papa Francisco ya está en la JMJ Lisboa 2023 y una orionista chilena también


Desde el 1 y hasta el 6 de agosto se realiza la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa este 2023 y el Papa Francisco fue a reunirse con los jóvenes que viajaron de todas las partes del mundo para vivir este encuentro.

De Chile, también fue una delegación y en ella, una conocida nuestra, la querida hermana Jovanna Lahura, que trabaja en DUOC y acompañó a los jóvenes de esa casa de estudios a Portugal.

El Papa llegó el 2 de agosto y en este poco tiempo que ha estado en Lisboa, se ha reunido con distintas autoridades, grupos y personas.

Antes de abandonar la Nunciatura, el Papa Francisco se encontró con un grupo de 15 jóvenes peregrinos de Ucrania, acompañados por Denys Kolada, consultor para el diálogo con las organizaciones religiosas de Gobierno ucraniano”, informó la oficina de prensa de la Santa Sede en un comunicado. “Tras escuchar sus conmovedoras historias, el Papa dirigió a los jóvenes unas palabras, manifestando su cercanía en el dolor y la oración”, añade el comunicado. El grupo ofreció a Francisco una bandera de Ucrania al final del encuentro “el Papa y los jóvenes recitaron juntos el Padre Nuestro, con el pensamiento dirigido a la martirizada Ucrania”. Al cierre de su primer día del Viaje Apostólico a Portugal, el Papa presidió las vísperas con los sacerdotes, obispos, diáconos, seminaristas, consagrados, consagradas y agentes de pastoral. El Pontífice pronunció un amplio discurso en español instando a todos a echar las redes, navegar mar adentro, sin proselitismo, con amor e incluyendo a todos. En su frondoso discurso, el Pontífice destacó la belleza del país, al que describió como una tierra de paso entre el pasado y el futuro, lugar de antiguas tradiciones y de grandes cambios, adornado por valles exuberantes y playas doradas que se asoman a la hermosura sin límites del océano, que bordea Portugal.

“Esto me evoca el entorno de la llamada de Jesús a los primeros discípulos, a orillas del mar de Galilea”, dijo el Papa y se detuvo en la llamada, que pone de manifiesto lo que se escuchó en la Lectura breve de Vísperas: el Señor nos ha salvado y nos ha llamado no por nuestras obras, sino por su gracia (cf. 2 Tm 1,9).

El Santo Padre hizo notar un contraste: por una parte, los pescadores bajan de la barca para lavar las redes, es decir, para limpiarlas, conservarlas bien y volver a casa; por otra parte, Jesús sube a la barca e invita a echar de nuevo las redes para la pesca. Resaltan las diferencias: los discípulos bajan, Jesús sube; ellos quieren guardar las redes, Él quiere que se echen nuevamente al mar para la pesca.


Sean pescadores de hombres

En el último concepto, Francisco se refirió a la misión de navegar en el mar del mundo, pero sin proselitismo, sino con amor. "Y una de las señales de algunos movimientos eclesiales que están andando mal es el proselitismo. Cuando un movimiento eclesial o una diócesis, o un obispo, o un cura, o una monja o un laico hace proselitismo, eso no es cristiano. Cristiano es invitar, acoger, ayudar, pero sin proselitismo".

Vengan todos, después hablamos

Al final de su mensaje, el Papa incentivó a no tener miedo y echar las redes, a no vivir acusando "Esto es pecado" hasta que no es pecado, a venir todos, acoger a todos y después ver, "pero que sientan primero la invitación de Jesús y después viene el arrepentimiento, después viene esa cercanía de Jesús".

"Por favor, no conviertan a la Iglesia en una aduana", exclamó. "Acá se entra: los justos, los que están bien, los que están bien casados, todos. ¿Y ahí afuera todos los demás? No. La Iglesia no es eso. Justos y pecadores, buenos y malos, todos, todos, todos. Y después que el Señor nos ayude a arreglar ese asunto. Pero todos".

Francisco extendió su gratitud a los hermanos portugueses por la escucha, la constancia, el ejemplo escondido, "ese levantarse todos los días para empezar de nuevo o para continuar lo empezado". Y los encomendó a la Virgen de Fátima, a la custodia del ángel de Portugal y a la protección de sus grandes santos; especialmente, aquí en Lisboa, de san Antonio, apóstol incansable, predicador inspirado, discípulo del Evangelio atento a los males de la sociedad y él era lleno de compasión por los pobres.

"Que San Antonio interceda por ustedes y loes alcance la alegría de una nueva pesca milagrosa. Después me cuentan. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias".


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