¿Podemos seguir confiando en la Iglesia católica?

 

 

La falta de credibilidad de la Iglesia Católica hoy se manifiesta en una disminución de la confianza en ella, confianza que en las estadísticas del año 2015 solo llega a un 28%. Creemos que esto se debe principalmente a los escándalos sexuales, a los estilos de vida de algunos religiosos junto a la poca austeridad en su diario vivir, faltando así a su voto de pobreza. En base a esto, la población denota la falta de transparencia y de humildad de parte de la Iglesia Católica, aun existiendo casos probados de algunos religiosos en el país.

 

Dentro de nuestro discernimiento evaluamos que a pesar de esta situación muchas veces olvidamos que también hay en la Iglesia grandes obras y personas de buen corazón que nos ayudan a seguir creyendo en ella, rescatamos el compromiso y la vocación de muchos religiosos insertos en distintas comunidades como también la propuesta de nuestro Papa Francisco en relación a esta temática, enfrentándola a través de la humildad, el perdón y la franqueza.

 

Volviendo al aspecto negativo, y que lleva a la desconfianza, debemos señalar que así como para Don Orione el Papa era el Cristo en la tierra, de igual manera nosotros buscamos ver reflejado en cada sacerdote los valores cristianos y esperamos como Iglesia que se comporten de manera ética, ya que son guías espirituales para las comunidades y, como hemos señalado, en parte la baja en la confianza en la Iglesia pasa por su actuar.

 

Como agentes pastorales orionistas asumimos la acción de manera comprometida defendiendo a la Iglesia y a sus pastores, confiando en que no toda la Iglesia está marcada por la corrupción y que aún existe la capacidad de luchar por validar y rescatar a aquellos religiosos que son excelentes pastores donde quiera que se desempeñen. Debemos acompañarlos espiritualmente mediante la oración permanente para evitar que caigan en tentaciones y así, con su testimonio y la oración, renazca la confianza y pueda también aumentar las santas vocaciones a la vida consagrada.

 

Debemos solicitar a nuestra Iglesia que se abra a la transparencia pública de las acciones equívocas que puedan ocurrir en manos de algunos religiosos, para no afectar aún más la credibilidad de nuestra Iglesia.

 

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