Una comunidad que sigue los pasos del Fundador

05/04/2017

El supertanker, Ilyushin, bomberos, voluntarios, son palabras que en el  último tiempo estuvieron presentes en el lenguaje de muchos chilenos que fueron testigos del avance de las llamas, en lo que ha sido reconocido como el incendio forestal más catastrófico de la historia de nuestro país.

 

Innumerables han sido los testimonios e historias de vidas que se conocieron a través de los medios de comunicación durante el verano. La desesperanza y dolor fueron los sentimientos que marcaron las jornadas donde, a pesar del esfuerzo, las llamas seguían avanzando, provocando que cientos de familias perdieran sus hogares.

Frente a esta realidad, la comunidad de la Parroquia Perpetuo Socorro de Los Ángeles no se quedó de brazos cruzados, y fue así como la pastoral social adulta, pastoral juvenil y scout, salieron en ayuda de los damnificados. 

 

 

La primera acción fue coordinar con la superintendencia de bomberos de Los Ángeles el proceso de recolección de herramientas, bebidas isotónicas, medicamentos, bidones de agua, tan necesarios en esos momentos. Posteriormente, se realizó una fuerte campaña por los distintos medios de comunicación: Facebook, Instagram, Radio Regina Coeli, Radio Bío - Bío, Radio Sur, logrando recolectar una gran cantidad de ropa, fardos, útiles de aseo y alimento para mascotas.

 

La catástrofe fue tan grande que hubo comunidades rurales que quedaron aisladas de toda ayuda. Frente a esto, el padre Gustavo Valencia, párroco de la comunidad del Perpetuo Socorro, se contactó con el párroco del lugar, quien le indicó cuales eran las mayores necesidades. Fue así como una gran número de voluntarios orionistas llegaron a la localidad de Florida, que dista a 100 kilómetros de Los Ángeles, a ofrecer todo su apoyo y a entregar la colaboración reunida.

 

 

Los principales beneficiados fueron adultos mayores que habían perdido casa, animales y todos sus enseres, y, a pesar de la tristeza que esto significaba en sus vidas, la acción de los voluntarios les alimentó la esperanza y las ganas de salir adelante.

 

Así como lo hubiese hecho nuestro fundador, la comunidad parroquial de Los Ángeles, fue en ayuda de los más necesitados. El trabajo que sigue ahora de reconstrucción se vislumbra a largo plazo, serán tal vez años para recuperar la tierra, meses para que las familias puedan estabilizarse, sin embargo, el testimonio que la comunidad ha dado alienta nuestra confianza en la fuerza de la caridad.

 

 

 

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